Varios nóveles comunicadores ejercen la profesión siguiendo los pasos de sus padres, y aunque son individuos con grandes méritos, gracias a su formación académica y superación personal, no son capaces de presentar un estilo propio cuando están frente a las cámaras.Arrastran los gestos, las poses y el tono de la voz de sus progenitores, a pesar de tener la capacidad y el potencial para hacer un mejor trabajo. A otros hay que sacudirlos y sazonarlos, porque les falta espontaneidad, naturalidad y tienen poco dominio escénico. Conozca los nombres
La sección del economista Ramón Nuñez Fernández, hijo del veterano comunicador Ramón
Nuñez, del programa Telematutino 11, se ve fría y mecánica. El tono de voz para leer lo que expresa es el mismo empleado por su padre en sus comentarios. Sus opiniones son certeras, pero no pryecta un estilo propio.
El hijo de Guillermo Gómez se ve con cara de espanto. Como si estuviera de manera obligada ejerciendo el rol de comunicador. No pestañea. Parecería que antes de comenzar ya quisiera terminar.
El vástago de Julio Martínez Pozo presenta la misma calma que caracteriza a su pad
re en “el tribunal de la tarde”, pero además igual matiz de voz. Es como si estuviéramos viendo a Martínez Pozo, versión miniatura.
Oscar Medina, aunque maneja con profundidad ciertos tópicos, debería dejar de imitar la retaliación a la que también somete su padre César Medina, a algunos invitados.
Nuñez, del programa Telematutino 11, se ve fría y mecánica. El tono de voz para leer lo que expresa es el mismo empleado por su padre en sus comentarios. Sus opiniones son certeras, pero no pryecta un estilo propio.El hijo de Guillermo Gómez se ve con cara de espanto. Como si estuviera de manera obligada ejerciendo el rol de comunicador. No pestañea. Parecería que antes de comenzar ya quisiera terminar.
El vástago de Julio Martínez Pozo presenta la misma calma que caracteriza a su pad
re en “el tribunal de la tarde”, pero además igual matiz de voz. Es como si estuviéramos viendo a Martínez Pozo, versión miniatura.Oscar Medina, aunque maneja con profundidad ciertos tópicos, debería dejar de imitar la retaliación a la que también somete su padre César Medina, a algunos invitados.
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